Gerardo, había juntado por varios meses para comprar el anillo de compromiso, y con ello sellar el amor que le tenía a su prometida, ya había postergado en más de una ocasión, la compra de dicha joya, ya que cuando llegaba a cierta cantidad de dinero, y se disponía a comprarlo, siempre había problemas en los cuales, involucraba el desmedido aumento en el precio del oro, o se presentaba alguna devaluación del peso y con ello, el valor de las cosas estaba en contante aumento.

Fue cuando en medio de la calle, una mujer ya entrada en años, se le acercó para ofrecer sus servicios de lectura de la mano, era una gitana, que más parecía tener un aspecto de bruja, pero a Gerardo eso no le importo, si bien estaba perdido entre los problemas de no alcanzar el dije, con el cual pactaría una vida entera de amor, fue entonces, que con palabras de la vieja adivina, sus ideas se empezaron  a aclarar.

Le dijo todo sobre su vida, pero lo que más le sorprendió, fue que le dijera lo del anillo, como es posibles que esa mujer sin conocerlo, ni haberla visto en toda su vida, le dijera de su problemática, y lo más difícil de entender, es que le diera la solución, si bien nunca había sido partidario de comprar joyas en casas de empeño, esa solución no se veía del todo mal, eso sí, la adivina, hizo hincapié en cual sortija, tenía que escoger, algo que nunca vio mal.

Fue así como Gerardo llego a la casa de empeño, y solicito ver la sortija más escondida que tenían en los aparadores, los empleados como si no la quisieran vender, la habían casi escondido, si hubiera notado las miradas incrédulas de los vendedores, quizá lo hubiera pensado dos veces antes de comprar dicho anillo.

Salió con todas las esperanzas del mundo, nunca pensó que su vida, se volviera como un cuento de terror,  el anillo seria el pretexto, para sellar el pacto de amor, que une a las personas que se aman, pero antes paro con un joyero, para que le dieran una gran limpieza y pasara como nuevo, el joyero, le indico que venía una inscripción en idioma latín, por lo que si quería que lo borraran, ese era el momento, a lo que Gerardo accedió, pero antes, le pidió que se lo apuntara en un papel, para después investigar, lo que decía.

El momento de la pedida de la mano de su amada llego, lo que sucedió a continuación, nadie lo pudo creer, al momento de estar en la reunión pactada, con los padres de los dos enamorados, y al sacar el anillo, la madre de la novia, murió de un ataque al corazón fulminante, todos quedaron estupefactos ante dicho evento, por lo que todo el evento quedo para otro momento, era hora de velar y llorar al que se les había adelantado, por lo que después del funeral, a los meses, se pactó una nueva fecha, para formalizar el evento.

Y todo siguió sin contratiempos, se determinó la fecha de la boda por el civil, y al llegar el día, la madre del novio, enfermo, por lo que tuvieron que suspender de nuevo la boda, hasta ahí, nadie sabía a ciencia cierta que estaba pasando, pero Gerardo empezó a recordar a la vieja gitana, que lo orillo a comprar dicha joya, fue cuando empezando a investigar, recordó que había apuntado la inscripción que venia en dicho anillo, fue entonces cuando todo se empezó a aclarar.

La inscripción decía “Al poseedor de esta joya, ni el amor, ni la gloria, solo muerte tendrá”, por lo que en cuanto pudo, le pidió la sortija a su amada, que empezaba a sentirse mal, fue entonces cuando regreso a la casa de empeño, a regresar dicha sortija, y todos se quedaron viendo, diciéndole, ¿se le murió alguien amigo?, porque todos los que compran esta sortija, dicen que esta maldita.

El no hizo caso de los comentarios, y tan solo se puso a buscar a la gitana, por lo que al momento de dar con ella, y ella voltear, la tomo por el hombro, y ella desapareció en el momento, no sin antes soltar una carcajada burlona, que estremeció todo su ser como si de uno de esos cuentos de terror cortos, se tratara.

Como pudo olvido lo sucedido, se compro otro anillo en una joyería, y se casó sin grandes contratiempos, por otro lado, en la casa de empeño sigue a la venta, el antiguo anillo que por obra maligna, se le volvió a ver la inscripción eliminada, vendiéndose y regresando siempre al mismo lugar.

Cuento de terror el anillo maldito

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